ALEGATO CREADOR. ”¿NOS TOMAMOS UNA CERVEZA?”

‘‘Si estás para presentar tu ofrenda ante el altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene alguna querella contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego presenta tu ofrenda’’ (Mt 5, 23-24).

Segundo de carrera de Historia es el momento en que llega el turno de la asignatura de ‘‘Historia Medieval de Europa’’, materia incompleta si se obvia la historia de la Iglesia. Historia que se hace especialmente relevante en todos aquellos procesos de división en los dos últimos milenios, por su relevancia en las causas y consecuencias del resto de acontecimientos históricos. Efectivamente, hoy gran parte de todas las iglesias surgidas de aquellos acontecimientos existen. Estudiando esto me hice dos preguntas: ¿qué fuerza tiene que haber para que las razones de nuestra separación sigan vigentes centenares de años después?, y ¿cómo vivimos hoy en día los cristianos de distintas confesiones nuestra fe?

En otoño de aquel año me inscribí en unas jornadas dedicadas al tema del Perdón para presentar una ponencia dedicada a la reconciliación. Vi una oportunidad para profundizar en estas dudas y plantear otras: ¿Hoy en día ya no existen problemas entre los cristianos de distintas confesiones o, por lo menos, que dificulten la coexistencia?, ¿será porque se han superado antiguas divisiones o porque no somos conscientes de lo que nos ha separado? Meditaba en una iglesia sobre cómo enfocar la ponencia cuando, al darme la vuelta vi un cartel que rezaba (y nunca mejor dicho): ‘‘Padre, que todos sean uno como tú y yo somos uno. Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos’’. Era lunes y esa semana anunciada empezaba ese mismo día: me encontraba en enero de 2016[1]. Decidí realizar un reportaje audiovisual en el que entrevistase a jóvenes y adultos ortodoxos, anglicanos, católicos y protestantes, para dar a conocer cómo vivían su fe y qué opinaban sobre el ecumenismo. Fue un mes apasionante: conocí a mucha gente y un poquito más la riqueza del cristianismo, aunque acabé con más dudas que con las que comencé. La conclusión que presenté en las jornadas fue simple: por encima de nuestras diferencias, tenemos un mismo modelo que es Jesús. Por eso el ecumenismo es un ejemplo de reconciliación, porque nos ha permitido darnos cuenta de las cosas en común.

Considero que para comprender su importancia hay que conocer tres aspectos, y a los que dedicaremos algunas líneas del blog: los procesos históricos que han dado lugar a las separaciones que ha vivido la Iglesia desde la primera predicación de Jesús hasta nuestros días, el modo en que las confesiones cristianas vivimos nuestra fe ayer y hoy, y el trabajo realizado y que se sigue preparando sobre proyectos ecuménicos.

El ecumenismo también me lleva a conocer otras dos dimensiones: el diálogo interreligioso y el diálogo inter-espiritual.

  • En primer lugar: Abraham es el padre de judíos, cristianos y musulmanes, por tanto compartimos un mismo Dios en cuyo concepto e idea convergen otras religiones, ¿podríamos entonces conocerle mejor si compartimos? En base a mi testimonio respondo que sí: compartir una comida o una conversación con gente de otra religión (como de la mía propia) contándote cómo viven su fe en el día a día y creando pequeños debates, constructivos por supuesto, me ha permitido conocer y mostrar otros puntos de vista.

En estas breves experiencias he visto clavo un punto: el diálogo. El ‘diálogo’, esa palabra a la que en estos tiempos tanto se apela. No me refiero al ‘hablar por hablar’ ni a los encuentros entre líderes religiosos, sino a una escala más pequeña:

  • El diálogo nos puede permitir vislumbrar razones, preguntas, necesidades, sufrimientos, inquietudes y demás motivos, tanto materiales como espirituales, que compartimos. Y aquí introduzco el diálogo inter-espiritual, con el que estoy más familiarizado. Tengo la suerte de tener amigos de una gran profundidad y calidad personal con los que, no siendo creyentes, compartimos los sufrimientos, alegrías, miedos y dudas que nos presenta la vida (nervios por los exámenes, problemas en la familia y otros amigos, etc), cada uno desde su visión, perspectiva y carácter. Diría también espíritu, entendido como sensibilidad e inquietud. Pero bueno, por ahora no demos nada por sentado.

El fin de esta sección consiste conocer cómo otra gente vive su fe en base a su propio testimonio, entender la historia, diferencias y argumentos que han supuesto y siguen entablando división; divulgar las actividades que existen para tender puentes y contribuir a ello, comprender qué es el diálogo y los distintos tipos de diálogo, y plantear dudas. En definitiva: conocernos un poquito mejor. Y como no hay mejor lugar para hablar de estas cosas, como ya me ha pasado en numerosas ocasiones, que delante de un zumo de cebada frío y espumoso, el título de esta sección es: ‘‘¿Nos tomamos una cerveza?’’.

Allá vamos.

[1] Dedicaremos en el blog alguna entrada para explicar qué es la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, así como alguna crónica de seguimiento durante la misma.

También te podría gustar...

A %d blogueros les gusta esto: