Doing the LITLENESS- L’Arche (2)

Evangile-Pinture-Bernadette-Lopez

L´Arche Cork (06/11/2017)

-“Y entonces allí, en eso de El Arca (L´Arche), ¿qué haces?”

-“The Littleness

Todos los días empiezan con un Levantarse y levantar a otros (toquecito de puerta con un buenos días). Vestirse y que otros se vistan. Hervir el agua para el té Barry´s o el capuchino; sacar la leche de la nevera, los cereales del armario y las tostadas del tostador. Un desayuno que nunca es silencioso ni rápido. Toma su tiempo. Vaciar el lavaplatos, colocar las tazas (las rojas a la vista), los platos, los cubiertos; vaciarlo para después, otra vez, meter la taza y el plato del desayuno en ese mismo lavaplatos. La medicación. Lavarse los dientes y preparar la comida en un tupper, sándwich y yogur. Ponerse el abrigo, la mochIla, recolocar la bufanda de Therese. En comitiva, a las 9.20 am, bajar por Togher road, cruzamos el paso de cebra hasta llegar al Workshop (Le Cheila, lo llaman, donde las personas con discapacidad de las cinco casas de la comunidad pasan el día, comen, trabajan, hacen manualidades…). Dejarles a los cuatro: Aiofe, Therese, Michael, Colm, y despedirse de ellos, como quien deja a los niños en la puerta del colegio.

Volver a casa. Limpiar los baños, pasar la aspiradora, barrer el suelo, pasar la fregona, sacar la basura. Hacer lisTa en un trozo de papel: Plátanos, pasta, pechugas de pollo, tomates, bolsas de basura, leche, queso, Weetabix, aceite, detergente. Ir al súper. Meter, llenar, llevar, vaciar bolsas.

Recogida del Workshop a las 4pm. Esperan los cuatro (me recuerda a míticas esperas después de la extraescolar en el bordillo de la calle, con la incertidumbre de si tu madre llegaba tarde o se había olvidado de ti). En comitiva, volvemos por Togher road, cruzando el mismo paso de cebra, hasta casa. Dar el cigarro de las 4pm a MichaeL. Ayudar a las duchas. Enjabonar y enjuagar, secar. Poner las gotas de los ojos a Colm. Ayudar a hacer la cama. Doblar las colchas, estirar las sábanas. Suena de fondo (siempre el mismo disco) un tal Danny O´DonnEll. Separar la ropa en colores. Meter en la lavadora. Meter en la secadora. Volver a doblar en el armario.

Preparar la ceNa. Pelar los calabacines, las cebollas, los pimientos. Freír los huevos. Servir los platos. Bendecir la mesa de la mano. Servir la segunda tanda. Correspondiente cigarrillo de Michael. Poner la mesa. Llenar los vasos de agua. Lavar los platos, secarlos, guardarlos. Para volverlos a usar.

Sentarse en el sofá. Ver pElícula (Frozen, Mamma Mia, Bella y Bestia, Sing, Lizzie Superstar en Roma). Último té del día. Mandar a lavar los dientes. Mandar a la cama 21.30. Aiofe no se duerme, tiene “bad dreams”, 22.30. Recordar que es hora de ir a dormir. Las voces al otro lado de mi cuarto. Aiofe tiene el detallito de hablar sola por las noches. 23.00. 00.00.

Reuniones y los Monday´S night (cada semana uno de la casa elige plan para hacer todos juntos por la noche) los lunes; formación, Pauline y Neil vienen de otras casas de L´Arche a cenar los martes; prayers (oraciones), Shannon y Veda invitadas como todos los jueves; misa el viernes, desayuno irlandés (bacon, huevos, baked beans, salchichas) los sábados; misa, paseo y café los domingos.

Una semana y otra. Y otra. Y cada semana, cada día va repitiéndose casi de la misma manera. Una vida que pareciera inútil, poco productiva, repetitiva. Parece siempre lo mismo, sin ninguna heroicidad. “¿Qué hago aquí, ya con 31 añacos, de excedencia laboral, en una tierra donde no se ve el sol ni queriendo, viviendo con 4 personas con discapacidad, una eslovaca y uno de Zambia, entre otros, haciendo una vida común y corriente, nada excepcional, sin ninguna grandeza?”

Entonces Jean Vanier, fundador de L´Arche, en uno de sus fragmentitos me alumbra señalando ese “doing the LITTLENESS” (haciendo la pequeñez) en las casas de la comunidad. El hacer lo pequeño. Y de repente cada trozo de cada día, cada limpiar el suelo, la ida y vuelta del workshop, bendecir la mesa, pelar una zanahoria o sacar del lavavajillas, no se pierde en un sin sentido. Cada fragmento, que puede parecer inútil, poco productivo, sin ningún aire de grandeza ni heroísmo se ve amalgamado e iluminado por este hacer el “littleness”. Dice Vanier que “la vida en comunidad implica una fidelidad a la rutina diaria. Y esta está hecha de cosas sencillas (…). Una comunidad se crea cuando  sus miembros acepten que no van a conseguir grandes cosas, que no van a ser héroes, sino la vida sencilla de cada día con nueva esperanza, como niños”.

Una vida de lo pequeño, de lo común y corriente, de lo poco excepcional. Una vida como la de cualquiera- así que siento la decepción, si alguien esperaba una serie de relatos tipo Las Extraordinarias Aventuras de…-. Pero una vida con otros y para otros, una vida en comunidad, desde lo minúsculo.

Janet Prado

Imagen de Bernadette Lopez