Ojos de porcelana

Cuidad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘‘Yo soy el Mesías’’, y engañarán a muchos.

Mateo 24, 4-5.

La entrada de hoy está dedicada a un tema que incumbe a todas las religiones y sociedades que han existido y viven hoy en el mundo: las sectas. Creo que este, como otros temas, es necesario abordarlos desde el contacto personal. Por ello hablaré de una experiencia que viví hace poco.

A principios de febrero asistí a un congreso dedicado a la vivencia de la fe en el día a día por parte de distintas religiones: para ello cuatro autoridades compartieron experiencias cotidianas. Hablaron una mujer judía, un profesor musulmán, un pastor protestante y un sacerdote católico.

Debido a la divulgación interreligiosa que quiero desarrollar en este blog, me interesé por las asociaciones que convocaron aquel congreso y por los ponentes. Sabiendo quiénes eran, comencé los contactos. Días después mantuve una entrevista con el representante católico. Tras recibirme muy amablemente y ponerle al día del proyecto divulgativo y espiritual que estamos realizando en este blog, compartió conmigo una bibliografía muy rica para poder estudiar en profundidad distintos temas comunes a todas las religiones y confesiones: teología, historia, etc. En medio de aquella conversación me dijo que había invitado esa misma mañana a tres personas que conoció también en aquel congreso: tres chinos protestantes, con el fin de hablar con ellos y hacer un poco de trabajo ecuménico. Me invitó a estar presente y acepté encantado.

Les recibimos y comenzamos la conversación en una mezcla de ‘‘espanglish’’ mandarín. Al principio nos enunciaron, en base a un folleto que trajeron, el tema de la persecución que los cristianos sufren en su país por parte del PCCh (Partido Comunista Chino): las torturas, el Terror que allí se vive, etc. Yo me esperaba que su iglesia hubiese sido fundada en España por emigrantes de su país, o que se hubiesen unido a alguna iglesia europea o norteamericana evangélica, anabaptista o bautista. Pero no fue así. Cuando comenzaron a utilizar mismas consignas para describir su iglesia sin profundizar en los argumentos, y a  utilizar un comportamiento muy interesado hacia nosotros dos para que les entendiésemos a base de repetir y repetir sus consignas, pero sobretodo, cuando nos presentaron no su interpretación propia de las Escrituras, sino SU PROPIA BIBLIA, ahí es cuando evidencié que algo no encajaba.

Después de irse, mi anfitrión me confirmó que eran una secta y, al igual que yo, se sentía muy incómodo y frío. Durante varias horas continué sintiéndome igual y, a medida que lo reflexionaba, deduje que lo que experimenté fue una enorme lástima por ellos. Continué dándole vueltas a sus miradas: era como si tuviesen miedo a fallar en alguna de sus palabras, no tanto por el idioma, sino por las ideas que querían expresar. Por eso el título de la entrada es: ‘Ojos de porcelana’, porque la opacidad representa esa seguridad cerrada que deben tener en su fe, aunque en realidad es muy frágil.

Vivir en una secta debe ser algo terrible. Mi referencia de secta son ‘‘los movimientarios’’ (véase capítulo 13 de la novena temporada de los Simpsons): un grupo de personas proselitistas que saben cómo captar a gente para su causa. Además, esta secta China tiene su propia interpretación de Jesús totalmente equivocada. Comentaba con el sacerdote que los humanos tenemos hambre y sed espirituales, procesemos o no una religión, y el caso de China debe ser especialmente acuciante por la represión que hay desde hace varias generaciones, según muchos testimonios de religiosos chinos que he podido escuchar en otras ocasiones.

Esta secta ‘cristiana’ es uno de tantos casos de gente que se aprovecha de esta necesidad espiritual de las personas para proponer un alimento contaminado con el que llenarse. Jesús dice que él es el pan de vida y el agua que sacia, por eso me produce lástima pensar que hay quién presenta ese pan y agua en su nombre, siendo una trampa.

En este punto quiero exponer una definición imaginativa de lo que es una secta. Su autor es un experto en el tema (uno de verdad, no de los que salen en el canal Historia) que escuché en una conferencia sobre el tema: en el Sahara existe un tipo de serpiente que esconde en la arena todo su cuerpo salvo el extremo de su cola, que parece un gusano. Lo mueve y así los pájaros que lo ven se acercan a comerlo y, en el momento justo, la serpiente le atrapa. Una secta es eso: es un grupo social mimetizado que parece lo que no es, que ofrece algo que parece bueno.

La verdad es que siempre que me he encontrado con alguien de una secta o con una actitud sectaria he salido corriendo sin mirar atrás: reconozco que es superior a mis fuerzas. Por ello creo que uno de tantos trabajos comunes de todas las religiones, es acabar con las sectas ofreciendo a la gente que ha tomado este camino algo mejor. Afortunadamente en Madrid y España hay buenos profesionales que llevan años investigando el tema, y que se entregan en cuerpo y alma a la causa de desmontar a las sectas y divulgar sobre esta realidad. Seguiremos hablando.