Oración por la paz en Siria

Este miércoles la Comunidad de Sant Egidio de Madrid ha celebrado una oración por la paz en Siria. Puede parecer una total pérdida de tiempo, un gesto sin ninguna utilidad, un grito en el desierto que nunca llega a fructificar en un cese real de la violencia. Parece una situación tan compleja con tantas facciones e intereses enmarañados… ¿Cómo logrará arreglarse semejante lío? Ni siquiera Dios lo sabe.

La comunidad lleva ya muchos años con el corazón puesto en Siria de forma especial. De hecho, hace un par de años se invitó a una familia siria que nos estuvo contando su testimonio y enseñando fotos de su país antes de la guerra; Todos nos conmovimos profundamente viendo sucederse ante nuestros ojos imágenes de las ruinas de lo que antes había sido un país exultante de belleza y riqueza. Ese día celebramos también una oración por el fin del conflicto en Siria. Dos años más tarde, todo sigue igual, incluso peor. Nuestras oraciones parecen no haber servido para nada…

Sin embargo son necesarias. Ahora más que nunca. Puede que los frutos no sean tan inmediatos o tan prácticos como nos gustaría pero es necesario que, como cristianos, nos unamos y luchemos contra la injusticia del mundo con nuestra mejor arma: la oración. Como decía Tíscar Espigares este miércoles, no queremos ser cómplices de la indiferencia. No queremos conformarnos con la realidad. No queremos ser partícipes de ese funeral que parece estar celebrándose a la humanidad todos los días al asistir impasible al sufrimiento de tantos inocentes en esta región tan maltratada del mundo.

Podemos bajar el volumen de la radio

para no escuchar el sonido de las bombas

Podemos cambiar de programa

y no ver ese día el telediario.

Podemos pasar página del periódico

Y no fijarnos en los ojos llorosos

de la niña que aparece en primer plano.

Podemos vivir de espaldas a la guerra

¿Pero cómo silenciar

la voz de nuestras conciencias?

¿Cómo cambiar el programa

del mundo en que vivimos?

¿Cómo pasar página

y vivir ahogando suspiros?

Si damos la espalda a la humanidad

También nos la damos a nosotros mismos.

Te pedimos señor,

por la paz en Siria y en todo el mundo,

Y para que no venza siempre

nuestro egoísmo.

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