Rezar

A menudo me distraigo mientras rezo. Eso me desazona, porque pienso que en esos momentos no rezo o estoy malogrando la oración. Cuando eso me ocurre, suelo traer a la memoria algo que me dijo un amigo hace mucho tiempo.

Yo era cura y mi amigo era un joven de apenas 20 años que hacía, entre otras cosas, mimo. Yo le traía desde Cadalso de vuelta a Madrid en mi coche y llevábamos ya un tiempo en silencio los dos (solo se oía el, para mí, entrañable runrún del motor de mi viejo y querido cuatro latas). Se nos habían acabado los temas de conversación o simplemente, cada uno pensaba en sus cosas. De repente, me empecé a sentir algo incómodo. Me parecía que la falta de conversación podía resultar violenta para ambos. Pero en esos momentos, y como si adivinase mis pensamientos, mi amigo, sin dejar de mirar por la ventanilla me dijo: “No estés incómodo, José Ramón; cuando estás a gusto con una persona, no necesitas estar hablando todo el tiempo; me siento tan cómodo que no tengo que sacar ningún tema de conversación necesariamente.”

No supe qué contestarle, pero pensé que tenía toda la razón. ¿Sería su afición al mimo, el hecho de expresarse sin palabras, lo que le llevaba a pensar así? El caso es que creo que con Dios pasa igual. No creo que cuando uno rece necesariamente tenga que estar hablándole a Dios todo el rato. En realidad, Dios sabe todo el tiempo lo que pensamos, lo que sentimos, lo que necesitamos “No ha llegado la palabra a mi lengua y ya, Señor, te la sabes toda” (Sal. 139,4). No, creo que rezar es sobre todo escuchar; prestarle oídos a nuestro interior, donde Dios nos habla. “Rezar es simplemente estar junto a quien sabes que te quiere”, como decía Santa Teresa. Y precisamente porque estás así, puedes hablarle o puedes estar sin decir nada, disfrutando simplemente de su compañía; como aprendí en aquel viaje con mi joven y sabio amigo.

Saberse en la presencia de Dios y disfrutar conscientemente de su compañía es, creo yo, una forma de rezar. Y porque uno está tan a gusto, es por lo que se puede distraer, incluso se le puede a uno ir el santo al cielo.

José Ramón Carrasco Recio

DIOSLEGUARDE yo otras breves historias cristianas

Photo by Karl Fredrickson on Unsplash

José Ramón Carrasco Recio

Autor de, entre otros: "Dios es Negra y otras minúsculas historias cristianas" "La sonrisa de Dios y otras pequeñas historias cristianas" "Los hijos de Dios y otras mínimas historias cristianas" "Aquel blancor de las cosas de Dios y otras concisas historias cristianas" ...

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