Si se demostrara que Dios no existe- José Ramón Carrasco

Hace algún tiempo un amigo mío me dijo: “En el improbable caso de que Dios exista, sería como tú lo describes en tus libros” Yo no creo describirle de diferente forma a como lo describe Jesús. Vaya eso por delante. Pero parafraseando a mi amigo diré que si, caso muy improbable, se demostrara que Dios no existe, yo no me arrepentiría de haber creído en Él. Al contrario, consideraría una suerte haber creído, pues Dios ha dado sentido a mi vida y la fe en Él ha sacado lo mejor de mí.

La fe en un Dios bueno y en Jesucristo, su Hijo, ha sido, lo reconozco lo que ha inspirado y empujado cada acción que he hecho a favor de mis semejantes.

Si, caso muy improbable, se demostrara que Dios no existe, yo no me arrepentiría de haber creído en Él, pues al hacerlo he compartido la fe de mis padres, las dos personas que más admiro; he compartido la fe que he heredado de ellos, y que fue precisamente lo que a ellos les hizo buenas personas, buenos esposos y buenos padres.

Si, caso muy improbable, se demostrara que Dios no existe, no me arrepentiría de haber creído en Él, al contrario, me sentiría inmensamente orgulloso de haber participado de la misma fe que vivieron esos maestros de la bondad, la humildad y la sencillez que fueron Juan XXIII y Francisco de Asís; la misma fe que hizo gigantes en caridad, misericordia y compasión ante las desgracias de sus semejantes a Pedro Nolasco, Pedro Claver,Camilo de Lelis, Juan de Dios, Vicente de Paúl, Luisa de Marillac, Damían de Molokai o Teresa de Calcuta, por citar solo unos pocos y los más conocidos; la misma fe que convirtió en profetas primero y luego en mártires por defender a los pobres y marginados a Martin Luther King, monseñor Óscar Romero o los jesuitas asesinados en El Salvador, por nombrar solo algunos de los más recientes.

Si, caso muy improbable, se demostrara que Dios no existe, no me arrepentiría de haber creído en Él, pues compartiría la fe sencilla y limpia de tantos ancianos, adultos y jóvenes, religiosos y seglares como he conocido y que han sido y son para mí no solo un espejo en el que mirarme, sino, sobre todo, ese impulso que te lanza para reemprender continuamente, como Sísifo, una tarea que no termina nunca, la de amar y ser responsable de tus semejantes; una tarea que hemos aprendido de nuestro Dios; un Dios en quien yo creo por experiencia personal. Sí, porque aunque pudiera, no podría alejarme de su rostro y su presencia, ya que ellos me acompañan en multitud de rostros y situaciones a lo largo de mi vida.

José Ramón Carrasco Recio: “Válgame Dios” Y otras diminutas historias cristianas.

José Ramón Carrasco Recio

Autor de, entre otros: "Dios es Negra y otras minúsculas historias cristianas" "La sonrisa de Dios y otras pequeñas historias cristianas" "Los hijos de Dios y otras mínimas historias cristianas" "Aquel blancor de las cosas de Dios y otras concisas historias cristianas" ...

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