Un bit de mostaza

Cuando la gente se entera de que soy cristiana católica practicante me mira como a una especie de marciana. La mayoría lo respeta, o más bien lo tolera. Sin embargo, no pueden evitar pensar para sus adentros cómo demonios puede ser que hoy en día haya gente que siga creyendo en semejantes cuentos chinos.

La mayoría de mis amigos no son creyentes y, aunque me quieran con todo el alma, no logran entenderme del todo cuando comparto con ellos alguna experiencia que de carácter religioso o cuando no puedo quedar porque tengo que ir a misa o a alguna convivencia.  De hecho, una vez un amigo me hizo una especie de intervención cuando se enteró de que había estado un retiro espiritual y trató de abrirme los ojos para que me diera cuenta de que la Iglesia es una secta con todas las de la ley y que me habían comido el coco.

Siempre que puedo (y me dejan) intento defenderme y esgrimir todo tipo de argumentos lógicos contra el gran surtido de prejuicios y no tan prejuicios que existen sobre la Iglesia Católica. Sin embargo, tras varios años por estos caminos de Dios, he comprobado que al final las discusiones se las lleva el viento y lo que realmente  importa y deja huella es el testimonio sincero desde la propia vida.

Y he aquí el objetivo de este blog: dar testimonio de la experiencia de fe en la vida cotidiana y demostrar que el cristianismo es algo mucho más sencillo y razonable de lo que parece a través de distintas perspectivas. También habrá una sección dedicada al diálogo interreligioso y al ecumemismo, con la intención de tender puentes a creencias con las que tenemos tanto en común.

Y es que aunque por fuera pueda parecer que la fe consiste principalmente en creer a pies juntillas en una serie de dogmas, mandamientos y leyes, en realidad, es mucho más sencillo que todo eso. Gracias a Dios, no es necesario entender y creer en todo lo que dicta la Iglesia Católica al 100% para ser un buen cristiano. Entre otras cosas, porque la Iglesia no es un bloque monolítico, sino una realidad mucho más compleja y heterogénea de lo que se cree y que, en muchas ocasiones, tiene distintos puntos de vista sobre determinados temas. Basta con comparar ciertos curas y sus respectivas homilías para comprobar que de todo hay en la viña del señor.

También hay algunos que se piensan que se trata de una cuestión de fe y no son pocas las veces que me han dicho aquello de que “tú es que tienes suerte porque tienes fe”. Sin embargo, la fe no es algo que se tiene o no se tiene, sino algo que se busca, se siembra, se riega y se cuida. Como una semilla de mostaza.

Mi propia experiencia no empezó ni mucho menos con un “sí, creo”, sino más bien con un “sí, dudo”. Y fue a partir de la duda y la curiosidad como empezaron mis primeros pasos por un camino en el que he encontrado felicidad más plena y verdadera que cualquiera de sus sucedáneos que había probado hasta el momento.

Y nada, de momento no he encontrado una verdad mayor ni que lave más blanco, ni que satisfaga mi sed y mis preguntas existenciales de forma más plena y satisfactoria, así que aquí sigo a día de hoy, intentando seguir los pasos, como buenamente puedo, de aquél que sigue guiando a la humanidad hacia la fuente de agua viva. Y ojalá este blog pueda servir para acercar y compartir este camino con muchos que perciben el cristianismo y la Iglesia Católica como realidades sin pies ni cabeza y totalmente ajenas al mundo real.

Imagen de la portada: Scandale de la Croix, de la gran artista  Bernadette Lopez

 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”(1 Co 1, 18)”

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